Qué comen las gambas neocaridina (y cuánto darles)
comen casi solas del biofilm, pero el error más común es darles de más
Alimentar gambas neocaridina es de lo más fácil del acuario, porque en buena parte se alimentan solas. Pero precisamente por eso el error más común es el contrario al de los peces: aquí el problema no es que pasen hambre, es darles de más. Aquí tienes qué comen de verdad las gambas neocaridina, cuánto necesitan y qué no debes meter nunca en su acuario. Para el resto de cuidados, tienes la ficha de la gamba neocaridina.
El biofilm: lo que comen casi sin que lo veas
La base de la dieta de las gambas es el biofilm, esa capa invisible de microorganismos y algas blandas que recubre plantas, rocas, musgo y cristales en un acuario maduro. Las verás todo el día con las pinzas en movimiento, “pellizcando” superficies: están comiendo biofilm. Por eso un acuario plantado y maduro es media batalla ganada, y por eso las crías sobreviven sin que les des nada especial. Cuanta más superficie verde (sobre todo musgo), más despensa.
Qué darles de comer a las gambas neocaridina
El biofilm solo no basta para una colonia que crece, así que se complementa. Poco y variado:
- Obleas específicas para gambas: son la base del suplemento, formuladas con vegetales y minerales que necesitan. Mejor estas que la comida genérica de peces.
- Verdura escaldada: calabacín, espinaca u hoja de ortiga, escaldados unos segundos. Les encanta y es sano.
- Hojas secas (catappa, morera): se descomponen poco a poco y generan biofilm extra del que van picando entre comidas.
- Comida con minerales/calcio de vez en cuando: ayuda a una buena muda del caparazón.
Cuánto y cada cuánto alimentarlas
Aquí está la clave: muy poco. Una colonia de gambas come una cantidad ridícula. Da una porción pequeña cada 2 o 3 días, no a diario, y solo lo que sean capaces de terminar en un par de horas. Si pasadas unas horas queda comida tirada, has dado de más: retírala. El exceso de comida pudre el agua, dispara los nitratos y, peor aún, favorece a la planaria y la hidra, dos plagas que aparecen justo por sobrealimentar. Con las gambas, menos es más.
El cobre: el veneno que las mata sin avisar
Cuidado: el cobre es letal para las gambas, incluso en cantidades mínimas. El problema es que está donde no lo esperas: en muchos medicamentos para peces (antiparasitarios, antifúngicos) y en algunos fertilizantes para plantas. Lee siempre la etiqueta antes de echar nada al acuario de gambas. Si tienes que medicar un pez, hazlo en un acuario aparte, nunca con las gambas dentro.
El kit de comida para gambas
Con esto tienes su alimentación cubierta durante meses:
- Obleas o pellets específicos de gamba: el suplemento principal, con vegetales y minerales.
- Comida con calcio/minerales: para reforzar la muda del caparazón.
- Hojas de catappa (almendro indio): generan biofilm y acondicionan el agua.
- Pinza o portacomidas: para ofrecer la verdura y poder retirar lo que sobre con facilidad.
Preguntas frecuentes sobre la alimentación de las gambas
¿Qué comen las gambas neocaridina?
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Sobre todo biofilm y algas blandas de las superficies del acuario, que comen solas. Se complementa con obleas específicas de gamba, verdura escaldada (calabacín, espinaca) y hojas secas como la catappa. Poca cantidad y variado.
¿Cada cuánto se alimenta a las gambas?
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Cada 2 o 3 días, no a diario, y solo lo que terminen en un par de horas. Comen muy poco. Si sobra comida hay que retirarla, porque sobrealimentar pudre el agua y favorece plagas como la planaria y la hidra.
¿Las gambas neocaridina se alimentan solas?
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En buena parte sí, del biofilm de un acuario maduro y plantado. Por eso las crías sobreviven sin comida especial. Pero una colonia que crece necesita un suplemento de obleas y verdura, siempre en poca cantidad.
¿Puedo darles comida normal de peces?
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De forma puntual la aprovechan, pero no es lo ideal: las obleas específicas de gamba llevan los vegetales y minerales que necesitan para mudar bien. Y mucho ojo con cualquier producto que lleve cobre, que es letal para ellas.
Marina del Río
Acuarista desde 2012. Ha criado bettas, mantiene tres acuarios plantados en casa y cree firmemente que ningún pez merece vivir en un vaso.




